COACHING SOMÁTICO EN ESPAÑOL
Crea una relación con la incertidumbre, la incomodidad y el cambio que amplifique las posibilidades de tu vida.
Trabajamos con los impulsos automáticos que aparecen cuando sales de lo conocido o cómodo: sobreadaptarte, rigidizarte, retroceder, evitar o avanzar desde la reactividad en lugar de la intención.
A través del coaching somático, desarrollas una manera diferente de relacionarte con esos impulsos, para que tengan menos poder sobre ti y tú tengas más libertad para responder.
Lo que haces en estas situaciones lo aprendiste hace mucho tiempo
Cinco situaciones que resuelven algo
Tienes algo que decir y antes de que salga lo pasas por filtros: si suena demasiado duro, si te van a ver intensa, si alguien se lo va a tomar personal, si va a cambiar cómo te miran mañana. Lo que sale es la versión que no le molesta a nadie, y lo que se queda contigo es resentimiento con los demás, pero sobre todo contigo.
La vigilancia no descansa. Si dices lo que de verdad quieres y alguien deja de mirarte igual, eso no se deshace, y lo que compruebas cada vez antes de hablar es si después vas a seguir perteneciendo.
Aguantas hasta que el cuerpo pone el límite por ti.
El cansancio es lo que te da el permiso: agotada, el límite se explica solo y no parece una exigencia tuya. Si lo dijeras el primer día tendrías que apoyarlo en lo único que hay debajo, que es que no quieres.
La viste y no hiciste nada. Puede ser una propuesta sin mandar, una posición a la que no te presentaste, un precio que no subiste, una conversación que no pediste.
Debajo de la frustración hay alivio, porque quedarte donde estás es lo único que sabes hacer con certeza. Crecer significa un rato largo sin saber si vas a poder, con gente mirando. Y el alivio sale caro: ese puesto se lo dieron a otra persona, llevas tres años cobrando lo mismo, y sigues en un trabajo que ya no quieres.
Lees un artículo más, preguntas a una persona más, esperas a tener un dato más.
Mientras sigas averiguando la decisión todavía no está tomada, así que todavía no puede ser la equivocada. Cada cosa nueva que encuentras trae un rato de calma, y esa calma es lo que hace que la búsqueda no termine.
Cambia el tono y antes de pensarlo ya estás suavizando: explicas, matizas, preguntas si está todo bien. Parece que lo haces por la otra persona.
Lo que se termina en cuanto reparas es tu propia incomodidad. Funciona tan rápido que nunca has tenido que aprender otra cosa.
Cada una de esas respuestas te resolvió algo que necesitabas —pertenecer, estar segura, no quedar mal— y sigue resolviéndolo. Por eso siguen ahí después de entenderlas: quedaron en cómo respiras, cómo te mueves y qué haces antes de pensar.
Cómo trabajamos juntas
Al comenzar definimos qué quieres poder hacer de otra manera y en qué situación concreta quieres notar ese cambio.
Ese objetivo nos da dirección durante todo el proceso: volvemos a él, observamos cómo responde tu cuerpo y vamos profundizando en lo que aparece cada vez que te acercas a esa situación.
Por ejemplo, si estás evitando una conversación, podemos acercarnos a imaginarla y observar qué sucede en ti: quizá contienes la respiración, bajas la voz, tensas los hombros, quieres alejarte, complacer, controlar o salir de ahí.
Tu cuerpo deja de ser el lugar donde la reacción toma el control y empieza a convertirse en una fuente de información, capacidad y elección.
No todas empezamos por el mismo lugar
Tu cuerpo no responde igual que el de otra persona, y tampoco necesita el mismo punto de partida.
A veces podemos empezar directamente por una sensación o emoción. Otras veces, resulta más útil trabajar el movimiento, la postura o la voz. Y cuando mirar hacia dentro resulta demasiado intenso, podemos empezar por lo que ocurre a tu alrededor.
Yo observo contigo qué puerta tiene sentido abrir primero y desde ahí construimos el proceso.
PUERTA 01
Desde adentro
Empezamos por lo que está pasando dentro de ti: una sensación, una emoción, la respiración, tensión, presión, calor o incluso una zona de tu cuerpo que parece desconectada.
PUERTA 02
Desde el movimiento
Exploramos cómo cambia lo que sientes cuando modificas tu postura, tu movimiento, tu mirada, tu voz o la manera en que ocupas el espacio.
PUERTA 03
Desde afuera
Empezamos por tu entorno. La luz, los sonidos, los colores, las distancias y los objetos a tu alrededor pueden darle a tu cuerpo información que le ayude a orientarse y encontrar más estabilidad.
CÓMO SE VE EL CAMBIO
El cambio no se mide por cuánto has aprendido sobre ti, sino en lo que puedes hacer.
Tu mundo no necesariamente se vuelve más fácil. Tú tienes más recursos para estar dentro de él.
Tres ejemplos de lo que una sesión puede cambiar lo que creías que podías hacer
Cuando decir tu propio nombre tiene un límite
Llegó queriendo poder expresarse sin vigilar constantemente lo que otros piensan de ella.
Practicamos decir su nombre en voz alta, pero al pedirle un poco más de volumen llegó a un punto donde no podía subir más.
Ese límite abrió una exploración sobre cuánto espacio se permitía ocupar.
Cuando sabes lo que quieres, pero algo en ti sigue cuestionándolo
Llegó queriendo sentirse más segura al mostrar su trabajo como emprendedora. Al explorar juntas, apareció una voz interna que cuestionaba constantemente si tenía derecho a querer más para su vida.
Usando el espacio, empezó a caminar dándole cuerpo y expresión a la versión de sí misma que se siente segura de mostrarse y actuar sobre sus deseos y ambiciones.
Poco después dijo: “Desde aquí yo decido quién entra y quién no entra en mi espacio.”
Cuando llevas demasiado tiempo conteniendo lo que quieres decir
Había cosas que ya no quería seguir tolerando, pero le costaba expresarlas en el momento y terminaba tragándoselas hasta que salían como resentimiento o reactividad.
Trabajamos con el impulso de empujar contra una pared; apareció con claridad todo aquello que quería sacar de su vida. Pudo darle una expresión física y verbal a ese enojo.
Y aprendió una forma concreta de reconocer y expresar esos impulsos antes de llegar al límite.
ESTE TRABAJO ES PARA TI SI
Ya no quieres gastar energía vigilando cómo te ves, cómo suenas, qué piensa la gente, si estás haciendo demasiado, si eres suficiente o si tomaste la decisión correcta.
Quieres que esa energía vuelva a estar disponible para crear, amar, trabajar, descansar, disfrutar y elegir.
Un proceso 1:1 para hacer posible una respuesta diferente
Durante tres meses trabajamos sobre aquello que hoy sigue condicionando tus decisiones, tus relaciones o la manera en que te mueves por tu vida y tu carrera.
Partimos de una situación concreta que quieres poder manejar de otra manera y trabajamos de forma progresiva con lo que ocurre en ti cuando aparece.
7 sesiones privadas 1:1 durante 3 meses
1 sesión de seguimiento, canjeable durante los 3 meses posteriores
Prácticas personalizadas para llevar lo trabajado a situaciones reales
Material de apoyo y seguimiento a lo largo del proceso
HOLA
Soy Laura Ortiz
Soy psicóloga y coach somática.
Tengo más de 10 años de experiencia en desarrollo profesional, liderazgo y acompañamiento de personas en procesos de cambio. Hoy acompaño a mujeres que están cuestionando la forma en que han estado viviendo, trabajando o relacionándose.
Mi propia historia ha estado marcada por cambios profundos de identidad, país y profesión. Esas experiencias han dado forma a una manera de trabajar que integre tanto lo que pensamos como lo que experimentamos en el cuerpo.
Lo que más amo del trabajo que hago es poder facilitar que una mujer dé un paso concreto en algo que lleva tiempo deseando cambiar.
“Aprendí a pausar, escuchar lo que siento y aceptarlo con mucha menos autocrítica. Las prácticas que trabajamos siguen siendo herramientas que utilizo en momentos de inseguridad.'“
DULCE, F. · COFUNDADORA, FIRMA DE RECLUTAMIENTO